Cuando un ayuntamiento decide invertir en conocimiento, invierte en el futuro de su economía
El desarrollo económico no comienza cuando llega una gran empresa. Comienza cuando un gobierno municipal decide apostar por el conocimiento de sus propios empresarios.
Esta semana tuve el privilegio de impartir, como consultor de Nacional Financiera, el curso "MiPymes en las Cadenas de Valor" en la ciudad de Alvarado, Veracruz. Fueron dos intensas jornadas de trabajo desarrolladas en la histórica Sala de Cabildos del Palacio Municipal, un recinto que, durante esos días, dejó de ser únicamente el espacio donde se toman decisiones de gobierno para convertirse en un verdadero centro de aprendizaje empresarial.
Lo que ocurrió en Alvarado merece ser contado porque —desafortunadamente— no es tan común como debería. Con frecuencia escuchamos que los municipios deben atraer inversiones, generar empleos o impulsar el desarrollo económico. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos cuál debe ser el primer paso para lograrlo.
En mi opinión, ese primer paso es muy claro: invertir en el conocimiento de quienes ya generan riqueza desde el territorio. Eso fue precisamente lo que encontré en Alvarado.
Quiero reconocer públicamente la visión del presidente municipal, el Maestro Alberto Ángel Cobos Márquez, quien ha entendido que el desarrollo económico no depende únicamente de la obra pública o de la promoción turística. También depende de fortalecer las capacidades de las micro y pequeñas empresas que todos los días sostienen la economía local.
Ese compromiso se vio reflejado en el extraordinario trabajo realizado por el Maestro José Ángel Cruz Fernández, Director de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Alvarado. Desde mi llegada fui objeto de la ya tradicional hospitalidad y anfitrionía alvaradeña, esa cualidad que distingue a una tierra donde hacer sentir bienvenido al visitante forma parte de su identidad. Esa calidez humana, sumada a la organización, atención permanente y profesionalismo del Maestro José Ángel Cruz Fernández y de todo su equipo, hicieron posible que la capacitación se desarrollara en un ambiente de auténtico aprendizaje. Mi reconocimiento y gratitud para todos ellos por demostrar que el desarrollo económico también comienza con la voluntad de servir y de hacer equipo.
El curso estuvo dirigido a microempresarios alvaradeños con un objetivo muy concreto: prepararlos para integrarse a las cadenas de valor de las llamadas empresas ancla. En otras palabras, ayudarlos a comprender qué cambios deben realizar en sus procesos, organización, calidad, administración y estrategia para convertirse en proveedores confiables de empresas de mayor tamaño.
Porque vender más ya no depende únicamente de tener un buen producto:
- Depende de cumplir estándares.
- De generar confianza.
- De profesionalizar la operación.
- De construir empresas capaces de competir en mercados cada vez más exigentes.
Pero, por encima del contenido del curso, hubo algo que me dejó profundamente impresionado: la actitud de los empresarios. Y otra muy agradable sorpresa fue descubrir que ésta no era la primera ocasión en que Nacional Financiera impartía capacitación en Alvarado. Por el contrario, el Ayuntamiento ya ha organizado diversos cursos en la misma sede, consolidando una estrategia permanente para fortalecer las capacidades de sus micro y pequeños empresarios. Ese dato confirma que no se trata de una acción aislada ni de un evento para la fotografía, sino de una política pública orientada a acercar conocimiento y herramientas prácticas a quienes todos los días generan empleo y riqueza en el municipio.
Durante los dos días de capacitación, 20 empresarios participaron de principio a fin:
- No fueron asistentes pasivos.
- Preguntaron.
- Debatieron.
- Compartieron experiencias.
- Analizaron problemas comunes.
- Construyeron soluciones colectivas.
Y quizá lo más importante, comenzaron a conocerse como empresarios. Al finalizar el curso ya era evidente que se había dado un primer paso para generar relaciones comerciales entre ellos mismos. Ese es, precisamente, uno de los grandes objetivos de las cadenas de valor.
Antes de buscar negocios fuera del municipio, es indispensable fortalecer los vínculos dentro del propio municipio.
Las economías locales crecen cuando sus empresas aprenden a comprar entre ellas, a colaborar y a generar riqueza que permanece en la región. En ese sentido, la capacitación organizada por el Ayuntamiento de Alvarado trasciende el simple hecho de impartir un curso: representa una apuesta por construir un ecosistema empresarial más sólido, más preparado y más competitivo… y eso merece ser reconocido.
Como empresario, presidente de cámara y consultor de Nacional Financiera, he tenido la oportunidad de impartir capacitación de negocios en distintos municipios del país. Por esto puedo afirmar que la disposición mostrada por el Gobierno Municipal de Alvarado para acercar el conocimiento especializado de Nacional Financiera a sus empresarios constituye un ejemplo digno de replicarse.
Porque cuando un gobierno facilita el acceso al conocimiento, está creando condiciones para que lleguen nuevas oportunidades. Cuando se impulsa la capacitación, se fortalece la productividad. Cuando se promueve la integración entre empresarios locales, se fortalece la economía regional… Y cuando apuesta por sus microempresas, apuesta por las familias que viven de estas.
Ojalá más ayuntamientos entendieran que su papel no debe limitarse a administrar servicios públicos. También pueden convertirse en auténticos facilitadores del desarrollo económico:
- Pueden impulsar las compras locales.
- Pueden fortalecer el consumo interno.
- Pueden crear espacios para que los empresarios se conozcan, colaboren y crezcan juntos.
Pero también pueden ayudar a preservar el enorme conocimiento tradicional, artesanal y productivo que existe en cada municipio, evitando que ese talento desaparezca o migre hacia otros lugares por falta de oportunidades… y Alvarado ha dado un paso importante en esa dirección.
Estoy convencido de que los frutos de esta iniciativa no se medirán únicamente por los dos días de capacitación; se medirán en las empresas que logren profesionalizarse, en los nuevos proveedores que se incorporen a las cadenas de valor, en los negocios que nazcan entre empresarios locales. Y, sobre todo, en la riqueza que permanezca generándose dentro del municipio para beneficio de sus familias.
Porque el desarrollo económico sostenible no comienza cuando llega una gran inversión… Comienza cuando una comunidad decide creer en sus propios empresarios. Y en Alvarado, esa decisión ya empezó a dar sus primeros frutos.
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