Veracruz reestructura la cadena de valor de la piña para destrabar su cuello de botella comercial
El fin del diagnóstico estéril
El sector piñero de Veracruz, concentrado en polos productivos como Isla, Juan Rodríguez Clara, Tlalixcoyan y Medellín de Bravo, ha enfrentado históricamente un desajuste entre su alto volumen de cosecha y su limitada capacidad de comercialización directa. En respuesta a esta fricción, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA), bajo la titularidad de Rodrigo Calderón Salas acompañado por el subsecretario de Subsecretario de Desarrollo Agrícola y Vinculación Comercial, Raúl Gámez González y a través de la Dirección General de Agronegocios liderada por Denisse Vergara Domínguez, ha implementado un giro operativo fundamental. La nueva estrategia abandona las mesas de diagnóstico pasivo para ejecutar un modelo de vinculación inmediata, sentando a los agricultores directamente con los eslabones que controlan la demanda industrial y mayorista.
Encadenamiento productivo y el filtro de la certificación
El diseño de esta intervención gubernamental reconoce que el problema de la piña no es de producción, sino de acceso y competitividad. Para articular esta salida, el gobierno sumó a corporativos como Inverafrut y Agroindustrias de Veracruz, junto con la Organización Piñera de Alta Calidad. A nivel de distribución masiva e internacional, la intervención de CANACINTRA resulta crítica. Juan Manuel García González y Braulio Fregoso, representantes de las comisiones de Centrales de Abasto y Agroexportaciones respectivamente, plantearon las rutas para escalar el volumen hacia mercados foráneos.
Ese salto hacia la agroexportación y el proveedurismo corporativo exige un requisito no negociable: la trazabilidad. La incorporación del organismo certificador NORMEX, representado por Evelia García, pone sobre la mesa la realidad del mercado actual, donde la inocuidad y la estandarización son barreras de entrada obligatorias para competir fuera de los circuitos locales de bajo margen.
El desafío de la ejecución comercial
La integración de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario (SEDECOP) para profesionalizar el empaque y fomentar la creación de cooperativas apunta a resolver la debilidad estructural del pequeño productor frente a los grandes compradores. La intención institucional está delineada; el verdadero examen para los productores veracruzanos será su capacidad de organización. Los corporativos y las centrales de abasto exigen consistencia en volumen, calidad estandarizada y entregas programadas. Si las familias productoras logran transitar de un modelo de cosecha fragmentada a una oferta consolidada bajo el esquema cooperativo, esta estrategia dejará de ser una política pública para convertirse en un modelo de negocios rentable y replicable en el sur del país.
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