Juventudes en la industria: de la participación a la incidencia
En distintos espacios empresariales he observado un patrón recurrente: antes de analizar una propuesta presentada por una persona joven, las primeras preguntas suelen centrarse en su experiencia. Esa realidad refleja que, en muchos casos, la edad continúa siendo el primer filtro para decidir qué ideas merecen ser escuchadas.
En el ecosistema industrial existe una palabra que suele funcionar como llave de oro o como muro de concreto: experiencia. Durante décadas, el valor de un perfil en la toma de decisiones se ha medido casi exclusivamente por los años acumulados en el sector. Sin embargo, en el contexto económico actual, marcado por la aceleración tecnológica y la transformación de cadenas de valor, es necesario entender que el futuro de una organización no depende de quién lleva más tiempo en la industria, sino de quién tiene mayor capacidad para adaptarse. Hoy, esa capacidad de adaptación pasa por incorporar el talento joven a los espacios donde se toman las decisiones.
En los últimos años, la conversación sobre nuestra participación en la industria ha tomado fuerza. Existen más espacios dentro de cámaras, organismos empresariales y empresas donde las y los jóvenes podemos involucrarnos. Pero abrir la puerta es apenas el primer paso. La participación por sí sola no garantiza impacto; el verdadero desafío es lograr que esa presencia se traduzca en una participación efectiva dentro de los órganos de decisión.
La juventud no busca un asiento en la mesa por cortesía ni por cuota generacional, sino para aportar valor tangible.
Esta transición es urgente cuando miramos las cifras de nuestro entorno. En México, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) representan más del 99% de las unidades económicas y generan alrededor del 70% del empleo, según datos del INEGI. Para ellas, la integración de talento joven no es un ejercicio de responsabilidad social, sino una necesidad de supervivencia. Mientras que la experiencia aporta estabilidad y criterio, las juventudes aportamos una perspectiva capaz de identificar ineficiencias que la costumbre ha normalizado.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial, las habilidades más demandadas hacia 2030 incluyen el pensamiento analítico, el aprendizaje activo y la adaptación tecnológica; capacidades que muchas personas jóvenes han desarrollado al crecer en entornos digitales. No se trata de innovar por innovar, sino de aplicar soluciones concretas que mejoren la trazabilidad y la productividad en el piso de producción.
Para que esta sinergia ocurra, el sector productivo requiere evolucionar hacia esquemas de mentoría inversa, donde la experiencia del liderazgo consolidado se nutra de la agilidad técnica de las nuevas generaciones. Asimismo, es urgente fortalecer la colaboración entre la academia y el sector privado, logrando que el conocimiento generado en las universidades se aterrice en aplicaciones prácticas para la industria.
Ahora bien, esta exigencia de espacio conlleva una profunda responsabilidad para nosotros. Tener menos años no sustituye la preparación ni la disciplina. Incidir de verdad exige llegar a la mesa preparados. Implica conocer las finanzas del negocio, comprender los procesos y presentar propuestas técnica y económicamente viables. La juventud, por sí sola, no garantiza mejores decisiones; lo que la potencia es la capacidad de fundamentarlas.
La barrera generacional se rompe cuando el industrial de trayectoria comprende que el joven no busca ignorar la historia de la empresa ni sustituir su conocimiento, sino asegurar su futuro. El impacto llega cuando las empresas crean espacios permanentes donde las propuestas de las juventudes son evaluadas con el mismo rigor técnico que las de quienes cuentan con una larga trayectoria en el sector.
Esta apertura es la mejor estrategia de gestión de riesgos ante la urgencia tecnológica que hoy nos enfrenta. Solo mediante la fusión entre la experiencia consolidada y la visión técnica joven, la industria mexicana podrá transformar la apertura institucional en una ventaja competitiva sostenible en el mercado global. El reto ya no es abrir espacios para las juventudes. El reto es escuchar sus ideas con el mismo rigor con el que se evalúan las de cualquier líder con décadas de experiencia.
Fuentes de consulta:
- Foro Económico Mundial (WEF). (s.f.). The Future of Jobs Report.https://www.weforum.org/
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (s.f.). Estadísticas de unidades económicas.https://www.inegi.org.mx/
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