El reto de las micro y pequeñas empresas ante la ola de productos chinos
Estimados lectores del mundo empresarial. Agradezco la oportunidad de escribir estas líneas en este importante medio.
La situación de muchos negocios en México cambia día a día; factores globales modifican el panorama de los mercados y siempre impactan la economía nacional y local. La micro, pequeña, mediana y gran empresa libran día a día una batalla para su sobrevivencia. En esta ocasión hablaré de la microempresa y PyMES.
Sí, aquellas que representan en México aproximadamente del 95.5% al 99.8% de las unidades económicas totales del país y generan más del 71% del empleo nacional.
Veamos el entorno nacional del comercio con China: México abrió en forma paulatina el comercio con este país desde el establecimiento de relaciones diplomáticas el 14 de febrero de 1972, un proceso que se aceleró de manera drástica con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001. México no cuenta con Tratado de Libre Comercio con China y solo autoriza la entrada de productos mediante el sistema de aranceles.
Las empresas mexicanas que competían con los productos provenientes de China se mantenían en un mercado local, ya que sus productos son prácticamente artesanales y consumidos por la población local. Sin embargo, ante la reciente expansión del mercado de productos chinos, estos han logrado imitar (y por qué no decirlo, mejorar) varios de los productos, por ejemplo en el ámbito gastronómico y, mayor aún, en el ámbito de la tecnología digital.
Por mencionar algunos, en el ámbito gastronómico: el Konjac Shuang, que es una botana picante elaborada con raíz de konjac (gel vegetal), con una textura chiclosa y un perfil de sabor muy especiado; o el Mochi relleno, que son pastelitos de arroz glutinoso con rellenos dulces como pasta de ajonjolí, cacahuate, matcha o taro. Estos compiten en México con las salsas, aderezos y tiras tostadas, además del pan artesanal elaborado en el país.
En el caso de la tecnología, además de los celulares, destacan los accesorios como fundas, protectores, cables, adaptadores y memorias que en México no tienen competencia al no producirse a escala interna, sino importarse en su mayoría. En nuestro país, el mercado de accesorios para celulares representa un valor de 4,200 millones de dólares con un crecimiento anual del 6%.
Estos simples ejemplos nos indican que la producción en China presenta una condición favorable al cumplir con las regulaciones de su propio país, combinada con una alta capacidad de exportación, publicidad, difusión y aceptación global, lo cual ha hecho de China una potencia mundial en comercio.
México ha quedado atrás en la atención a la microempresa y PyMES. No significa que no se haya invertido en ellas, sino que falta invertir en educación. Los cambios y avances están ahí, en los jóvenes con iniciativa y creatividad, como lo demuestran eventos internacionales recientes:
- FIRST Global Challenge (Grecia): El equipo Cerbotics del Colegio Cervantes de Torreón se llevó el codiciado Albert Einstein Award for FIRST Global International Excellence, la medalla de oro más importante de este torneo mundial que desafió a los jóvenes a resolver problemas de seguridad alimentaria con robótica.
- World Invention Creativity Olympic - WICO (Corea del Sur): Alumnos del TecNM Campus Mexicali obtuvieron el Grand Prize global gracias a su desarrollo AeroSense, una aplicación móvil destinada al monitoreo de la calidad del aire.
Cabe mencionar que China logra la excelencia en su educación tecnológica y comercial mediante una estrategia de integración masiva entre el Estado, las industrias líderes y la actualización legislativa. Su enfoque principal consiste en tratar la formación técnica y de negocios no como una alternativa secundaria, sino como un pilar estratégico de seguridad nacional y desarrollo económico.
Ante esta situación, en México varias microempresas y PyMES han tenido que dejar de producir y prefieren comercializar los productos chinos y de otras procedencias, pues no pueden competir frente a los precios bajos que se ofrecen en el mercado internacional. En otra ocasión hablaré de la entrada de marcas de vehículos e implementos agrícolas chinos a México.
Ante esta perspectiva, es conveniente conservar y fortalecer los productos de las microempresas y PyMES mexicanas que abastecen un mercado interno tradicional, con productos que difícilmente pueden ser sustituidos por los que fabrican otros países. Si bien es cuestionable la calidad y durabilidad de algunos productos chinos, lo cierto es que resuelven en un tiempo perentorio las necesidades inmediatas a bajo costo.
Por lo anterior, emprender un negocio en México se enfrenta a diversos retos que hay que valorar antes de invertir. Es necesario elaborar varias ideas de inversión, analizar el entorno y evaluar las posibilidades de obtener recursos de financiamiento y su rentabilidad para mantenerse a flote y crecer, un tema que abordaré en otra entrega.
En el caso de las empresas en operación que presentan problemas, es necesario elaborar en cada caso un diagnóstico puntual a fin de presentar las opciones para salir adelante o valorar su cierre o cambio de giro.
Estimados lectores, agradezco su atención deseando que las líneas anteriores les sean de utilidad, y espero verme favorecido con su amable lectura en las próximas publicaciones.
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