De las hojas verdes al Lotus 1-2-3

Cuando Juan Manuel me invitó a participar en este espacio, inevitablemente recordé nuestros primeros ejercicios de proyección financiera. Eran otros tiempos. No existían los tableros de control, la inteligencia artificial ni las hojas de cálculo en la nube. Tampoco podíamos imaginar que algún día llevaríamos en el bolsillo más capacidad de cómputo que la utilizada para llevar a un hombre a la Luna.
En aquella época, los estados financieros, presupuestos y proyecciones nacían sobre las famosas hojas verdes de contabilidad. Quienes tuvieron contacto con ellas seguramente las recuerdan: grandes formatos rayados donde cada columna debía cuadrar perfectamente y cualquier error obligaba a borrar, corregir o, en ocasiones, comenzar de nuevo.
Las proyecciones financieras eran ejercicios de paciencia. Cambiar una variable significaba recalcular todo el modelo. Si las ventas crecían un poco más de lo esperado o si los costos sufrían una modificación, había que volver a tomar lápiz, calculadora y mucha calma.
Y entonces apareció una pequeña revolución llamada Lotus 1-2-3.
Para las nuevas generaciones puede sonar como una pieza de museo tecnológico, pero para muchos de nosotros representó un cambio radical en la forma de analizar negocios. Por primera vez era posible construir modelos financieros dinámicos. Bastaba modificar un dato para que todos los resultados se actualizarán automáticamente. Lo que antes tomaba horas podía resolverse en minutos.
Aquella capacidad, que hoy damos por sentada, cambió la manera de tomar decisiones. Ya no se trataba únicamente de registrar información; comenzamos a explorar escenarios. ¿Qué ocurriría si aumentaban las ventas? ¿Qué pasaría si subían las tasas de interés? ¿Cuál sería el impacto de una nueva inversión? Las respuestas dejaron de ser estimaciones hechas a mano para convertirse en análisis estructurados.
Con el tiempo llegaron nuevas herramientas. Lotus dio paso a Excel. Después aparecieron las bases de datos, los sistemas empresariales, el Business Intelligence y, más recientemente, la inteligencia artificial. Cada etapa amplió nuestra capacidad para entender los negocios y reducir la incertidumbre.
Sin embargo, hay algo que no ha cambiado. La tecnología puede transformar la velocidad y profundidad de nuestros análisis, pero sigue siendo una herramienta al servicio de las decisiones humanas. Detrás de cada modelo financiero, de cada indicador y de cada tablero de control, continúa existiendo la misma pregunta que nos hacíamos hace décadas frente a aquellas hojas verdes: ¿qué nos están diciendo realmente los números?
Esta columna nace precisamente de esa inquietud. Compartir reflexiones, experiencias y aprendizajes sobre tecnología, datos, finanzas y negocios desde la perspectiva de alguien que ha tenido la fortuna de ver la transición desde el lápiz y la calculadora hasta la inteligencia artificial.
Porque las herramientas cambian. Los desafíos empresariales evolucionan. Pero la búsqueda de mejores decisiones sigue siendo exactamente la misma.

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