"No necesitamos sus autos": Trump llama irrelevante al T-MEC y congela a la industria
- 14 ene
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Justo antes de la revisión del tratado en julio, el presidente de EE.UU. lanza un dardo venenoso desde Detroit. ¿Estrategia de negociación dura o el preludio de un divorcio comercial?

Si alguien pensaba que el Mundial de 2026 iba a suavizar la relación trilateral, Donald Trump acaba de lanzar una cubetada de agua helada desde Detroit. Al calificar el T-MEC como "irrelevante" y asegurar que EE.UU. "no necesita" productos mexicanos, el mandatario ha activado todas las alarmas en los consejos de administración desde Saltillo hasta el Bajío.
Pero antes de entrar en pánico, hay que leer la letra chiquita de este discurso político.
El arte del "Farol" (Bluff)
Decir "realmente no me importa" a meses de la revisión obligatoria del tratado (julio 2026) es una jugada clásica del manual de Trump. Busca llegar a la mesa de negociación con la ventaja psicológica, haciendo sentir a México y Canadá que nos hace un favor al mantener el pacto. El objetivo es claro: generar incertidumbre. La incertidumbre frena inversiones en México y, en su lógica, las empuja hacia EE.UU. No es que quiera romper el tratado mañana (sabe que el costo inflacionario sería brutal), es que quiere renegociarlo con la pistola sobre la mesa.
La realidad vs. La retórica
Trump dice "no necesitamos autos fabricados en México", pero la industria dice otra cosa. Las cadenas de suministro automotriz son un nudo gordiano imposible de deshacer en un periodo presidencial sin quebrar a las propias empresas gringas. El propio CEO de Ford, Jim Farley, está sudando frío no por México, sino por la competencia desleal que Trump abrió al bajar aranceles a Japón. La realidad es que, sin la manufactura mexicana, Detroit no puede competir en costos contra Asia. Trump lo sabe, pero no lo va a decir en un mitin.
¿Qué hacemos entonces?
Para el empresario mexicano, el mensaje es: abróchense los cinturones. De aquí a julio, la volatilidad será la norma. No tomes decisiones de largo plazo basadas en los discursos de campaña de Trump, pero sí empieza a cabildear fuerte. La defensa del T-MEC no se ganará en la Casa Blanca, se ganará demostrándole a los gobernadores y CEOs estadounidenses que, sin México, sus propios estados pierden dinero.







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