Inocuidad, tradición y salud: un nuevo capítulo para la agroindustria mexicana
- 12 ene
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En México, la relación con los productos del campo es profunda. La piña, el limón, el maíz y muchos otros frutos forman parte de nuestra cultura. Y, con ese arraigo, también conservamos una práctica muy nuestra: aprovecharlo todo.Un ejemplo cotidiano es utilizar la cáscara de la piña para preparar té, bebidas fermentadas o remedios caseros. Estas prácticas reflejan el creciente interés por volver a lo natural y consumir productos locales.
Este regreso a lo tradicional es una oportunidad, pero también nos recuerda algo importante: la necesidad de que los alimentos sean seguros desde su origen. Hoy contamos con una gran variedad de insumos en la agricultura y con consumidores más informados, por lo que el tema de la inocuidad se vuelve parte esencial de esta evolución.

Para acompañar estos cambios, certificaciones como PrimusGFS y GlobalG.A.P. ayudan a mejorar procesos, cuidar el entorno y asegurar que el producto llegue en buenas condiciones a los hogares. No son barreras; son herramientas que fortalecen la confianza y abren puertas a más mercados.
Además, en todo el país existen instituciones, cámaras y organismos especializados que ofrecen capacitación, asesoría y materiales informativos —muchas veces gratuitos— para apoyar a los productores que desean avanzar en el camino de la inocuidad alimentaria.
Como consumidores, también nos corresponde valorar el esfuerzo detrás de cada fruto. La calidad no solo se produce: se construye entre todos.
“El crecimiento es el resultado natural de quienes deciden hacer las cosas mejor cada día.”







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