Déficit en la Balanza Cárnica: México pierde su autosuficiencia en carne de res y rompe racha de 10 años
- 21 ene
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La "tormenta perfecta" de restricciones sanitarias para la exportación de ganado en pie y la baja producción interna obliga a México a depender de Brasil y EE. UU. para cubrir la demanda nacional.

El 2026 ha traído una noticia que sacude los cimientos del sector agropecuario nacional: México ha dejado de ser autosuficiente en la producción de carne de res. Tras una década dorada de mantener una balanza comercial superavitaria, el Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA) confirma el quiebre de la tendencia. Las importaciones han superado a las ventas al exterior, un síntoma inequívoco de problemas estructurales que van más allá de una simple fluctuación de mercado.
El Colapso de la Oferta y el "Ganado en Pie"
El análisis revela una crisis multifactorial. Por un lado, un tipo de cambio que ha abaratado las importaciones, haciendo más rentable traer carne de fuera que producirla localmente bajo los costos actuales. Por otro, y más preocupante, es el cierre de fronteras para el ganado en pie hacia Estados Unidos debido a restricciones sanitarias. Este segmento era una de las joyas de la corona en la generación de divisas para los ganaderos del norte. Al bloquearse esta salida, se desincentiva la cría, se reducen los inventarios y, paradójicamente, disminuye la oferta de carne para el mercado interno al caer el sacrificio en rastros TIF y municipales.
Dependencia Alimentaria en Números Rojos
La pérdida de soberanía en res se suma a un cuadro ya delicado en otras proteínas. México hoy solo produce el 49% de la carne de cerdo que consume y el 80% en el sector avícola. Mientras el valor de las exportaciones creció marginalmente por precios internacionales (10.8%), el valor de las importaciones se disparó un 21.7%. Estamos ante una transferencia masiva de valor hacia socios comerciales como Estados Unidos y Brasil, quienes están capitalizando la debilidad de la cadena productiva mexicana.
Perspectiva Estratégica
Para los agronegocios y la banca de desarrollo, la señal es de alerta máxima. Recuperar los hatos ganaderos es un proceso biológico y financiero de largo plazo; no se soluciona en un trimestre. El reto hacia el cierre de 2026 no es solo comercial, sino de seguridad alimentaria. Si no se implementan incentivos para la repoblación del hato y se resuelven los temas sanitarios con Washington de inmediato, México corre el riesgo de consolidar un déficit estructural crónico en su balanza agroalimentaria, quedando expuesto a la volatilidad de precios internacionales.
Fuentes:
El Economista, Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA).







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