Formación y energía: el reto político que México ya no puede posponer
- 7 ene
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Actualizado: 12 ene
México se encuentra en un punto donde la preparación de quienes ocupan cargos públicos se vuelve determinante para el rumbo nacional. La política dejó de ser solo administración y discurso: hoy exige conocimiento técnico, entendimiento del contexto global y capacidad para anticipar los efectos de cada decisión. Sin embargo, persiste una brecha preocupante entre la complejidad de los temas y la formación de muchos de los actores encargados de dirigir políticas públicas.

La ciudadanía enfrenta un desafío similar. Sin educación cívica y técnica, es difícil evaluar decisiones gubernamentales, exigir políticas de calidad o participar activamente en el debate público. Esta falta de preparación generalizada genera un círculo que frena el desarrollo: políticos que improvisan y una sociedad que no siempre cuenta con las herramientas para cuestionar, impulsar o corregir el rumbo.
El sector energético ejemplifica esta situación con claridad. Por un lado, México carga con un rezago significativo en el mantenimiento de las infraestructuras tradicionales, muchas de ellas operando al límite. Por otro, la transición hacia energías más limpias una prioridad internacional se complica por la falta de bases técnicas, normativa insuficiente y una planeación que avanza más en el discurso que en la implementación. El país quiere modernizarse, pero no siempre cuenta con la infraestructura, los especialistas o la continuidad institucional para lograrlo.
La integración de energías renovables demanda algo más que voluntad política: requiere estudios serios, personal capacitado, inversión sostenida y ciudadanos que comprendan por qué estos cambios son necesarios. Sin estos elementos, cualquier iniciativa corre el riesgo de quedarse en buenas intenciones o en proyectos aislados sin impacto real.
Mientras el mundo avanza hacia modelos energéticos más eficientes, México corre el riesgo de quedarse rezagado si no fortalece su base educativa y técnica. La competencia global no espera, y los países que sí invierten en preparación y profesionalización avanzan con pasos firmes.
Hablar de políticas públicas es hablar del futuro del país. Y ese futuro dependerá de la capacidad de México para formar líderes preparados y una ciudadanía consciente del impacto de cada decisión.Como dijo Carlos Fuentes: “La educación es el pasaporte hacia el futuro.”







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