top of page

700 millones de consumidores: El Acuerdo UE-Mercosur y la batalla por el campo europeo

  • 16 ene
  • 2 Min. de lectura

Mientras Ursula von der Leyen vuela a Paraguay para cerrar el trato, los tractores toman París. El acuerdo creará la mayor zona de libre comercio del mundo, pero enfrenta la resistencia feroz del proteccionismo agrícola francés.


La inminente firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur representa un hito geopolítico: la creación de un mercado común de 700 millones de personas. Sin embargo, la ambición de Bruselas choca frontalmente con la realidad política de París. La oposición liderada por Francia, Irlanda y Polonia no es meramente simbólica; responde a un temor estructural de perder competitividad ante la potencia agroexportadora de Sudamérica.

El dilema de la competitividad agrícola

El núcleo del conflicto es la asimetría regulatoria y de costos. Para el agricultor francés, competir contra la carne, azúcar y soya de Brasil o Argentina es, en sus palabras, "desleal". Argumentan que los estándares ambientales y laborales en Sudamérica son más laxos, permitiendo precios finales que la producción europea (altamente subsidiada y regulada) no puede igualar. Para el agronegocio latinoamericano, esta resistencia es la mejor prueba de su eficiencia. Si el acuerdo se concreta, la eliminación de aranceles en un plazo de 15 años abriría una autopista comercial hacia el mercado de mayor poder adquisitivo del mundo, consolidando a la región como el granero global del siglo XXI.

Geopolítica y Minerales Críticos

Más allá de vacas y soya, el interés estratégico de Europa radica en la diversificación de suministros. Ante el proteccionismo de EE.UU. y la dependencia de China, la UE necesita asegurar el acceso a litio, níquel y grafito, abundantes en el Mercosur y vitales para su transición verde y la industria de defensa. Alemania, cuyo sector automotriz está en crisis, ve en el Mercosur un salvavidas para sus exportaciones industriales. Esto crea una fractura interna en la UE: Berlín quiere vender autos y maquinaria; París quiere proteger a sus granjeros.

Perspectiva Estratégica

La firma del acuerdo parece inevitable por la necesidad geopolítica, pero su implementación será turbulenta. Para las empresas en América Latina, la oportunidad es clara pero no inmediata. Es imperativo elevar los estándares de certificación sanitaria y trazabilidad ambiental (ESG) ahora mismo. La barrera de entrada a Europa dejará de ser el arancel para convertirse en la norma técnica. Quien no pueda certificar el origen sustentable de su producto, se quedará fuera de la fiesta, con o sin tratado.

Comentarios


bottom of page