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¿Por qué la Inteligencia Artificial aún no detona la productividad corporativa?

  • 9 mar
  • 2 Min. de lectura

Un estudio global a 6,000 ejecutivos revela que casi el 90% no percibe un impacto tangible de la IA en sus operaciones. El exceso de expectativas choca con la cruda realidad de la integración corporativa. 

En 1987, el premio Nobel Robert Solow sentenció una frase que definiría la era tecnológica de los ochenta: "Puedes ver la era de las computadoras en todas partes, excepto en las estadísticas de productividad". Hoy, en pleno febrero de 2026, los economistas están resucitando esta paradoja de la productividad para explicar el gran dilema de la Alta Dirección: la Inteligencia Artificial (IA) está en todos los discursos, pero no en los estados de resultados.


El Espejismo del Retorno de Inversión 

A pesar de que la inversión corporativa en IA superó los 250,000 millones de dólares en 2024, la evidencia macroeconómica es decepcionante. Un reciente estudio del National Bureau of Economic Research (NBER) que encuestó a 6,000 directivos globales arrojó un balde de agua fría: casi el 90% de las empresas afirma que la IA no ha tenido impacto en el empleo ni en la productividad en los últimos tres años. El uso real de estas herramientas en el lugar de trabajo promedia apenas 1.5 horas semanales por empleado. Hay una clara desconexión entre la adquisición de la tecnología y su implementación táctica.

La "Curva J" y el Reto de la Implementación

Torsten Slok, economista jefe de Apollo, señala que hoy no hay señales de la IA en los márgenes de beneficio fuera de las grandes empresas tecnológicas ("Las Siete Magníficas"). Sin embargo, los expertos advierten que estamos atravesando una "Curva J": una fase inicial donde la productividad incluso se estanca o decae mientras las organizaciones asimilan la tecnología, seguida de un repunte exponencial. A diferencia de ciclos anteriores, la barrera actual no es el costo de la herramienta, sino la reingeniería de procesos necesaria para explotarla.

Perspectiva Estratégica

Para los Comités Ejecutivos, la lección es dura pero necesaria: comprar licencias de IA no es una estrategia de negocios. La creación de valor macroeconómico y corporativo no radica en el producto en sí, sino en cómo se integra transversalmente en las operaciones para eliminar cuellos de botella. La Alta Dirección debe dejar de esperar resultados mágicos y comenzar a rediseñar sus flujos de trabajo; de lo contrario, la inversión en IA pasará a la historia como el mayor gasto de capital no capitalizado de la década.

Fuentes: Rogelberg, S. (2026, 17 de febrero). Thousands of CEOs just admitted AI had no impact on employment or productivity—and it has economists resurrecting a paradox from 40 years ago. Fortune. https://fortune.com/2026/02/17/ai-productivity-paradox-ceo-study-robert-solow-information-technology-age/

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