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El espejismo de Trump: El déficit cae, pero el comercio se asfixia

  • 14 ene
  • 2 Min. de lectura

Los números de octubre muestran el déficit más bajo en 15 años. Donald Trump celebra, pero los analistas tiemblan: no es que EE.UU. venda más, es que ha dejado de comprar por culpa de los impuestos.


Hay victorias que saben a ceniza. El Departamento de Comercio de EE.UU. acaba de soltar la bomba: el déficit comercial se contrajo a 29,400 millones de dólares, su nivel más bajo desde la crisis financiera de 2009. Donald Trump seguramente lo venderá en Truth Social como la prueba reina de que su política de "America First" funciona.

Pero cuidado con los fuegos artificiales. Cuando el flujo comercial se seca tan rápido, no estamos viendo una corrección saludable del mercado; estamos viendo un colapso inducido.


Un torniquete llamado Arancel

La razón del desplome no es un boom exportador estadounidense, sino que las importaciones se frenaron en seco (-3.2%). ¿El culpable? Una tasa arancelaria efectiva del 17.9%, la más alta que se ha visto desde 1934, en plena Gran Depresión. Para el empresario mexicano, esto es una alerta de recesión. Nuestro principal cliente no está comprando "lo nacional" por gusto, sino porque los impuestos en la frontera han hecho impagable lo importado. Trump ha puesto un torniquete al comercio global, y aunque detuvo la "hemorragia" del déficit, está matando la circulación de la economía.


La última esperanza: La Corte Suprema

La incertidumbre es total. Mientras los aduaneros cobran, los jueces deliberan. Se espera que la Corte Suprema falle inminentemente sobre la legalidad de estos aranceles del "Día de la Liberación". Es un volado peligroso. Si los magistrados validan que el presidente puede usar leyes de emergencia para manipular el comercio a su antojo, la inseguridad jurídica será permanente. Ya no importará tu contrato ni tu precio; todo dependerá del humor presidencial del día.


¿Qué hacemos entonces?

No se dejen deslumbrar por el dato macroeconómico "positivo" de EE.UU. Un déficit bajo logrado a base de martillazos fiscales no es sostenibilidad, es asfixia. Si tu estrategia de ventas depende 100% de cruzar el Río Bravo, revisa tus números ya. La fiesta del libre comercio irrestricto se acabó; ahora estamos en la hora de la resaca y la cuenta la pagamos los proveedores.

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