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Digitalización Bancaria en México: El auge de pagos y el fin de la sucursal física

  • 12 ene
  • 2 Min. de lectura

Los servicios bancarios móviles crecieron 500% en México. Analizamos cómo el auge de las TPVs no bancarias impacta a las PyMES y la persistente brecha de exclusión financiera.



Digitalización Bancaria en México: El auge de pagos y el fin de la sucursal física.

La banca tradicional se está extinguiendo, o al menos, mudando de piel. Según el último índice de Citibanamex, mientras las sucursales físicas cierran, los contratos de banca móvil crecieron más del 500% entre 2017 y 2024. Para el comercio mexicano, el mensaje es contundente: digitalizarse o morir.

El reporte, citado por El Economista, revela un cambio sísmico: el 82% de los adultos bancarizados ya realiza pagos digitales. Mientras los cajeros automáticos se estancan, las Terminales Punto de Venta (TPVs) —especialmente las no bancarias— crecieron más del 100% en el último año.

Al filtrar estos datos bajo la óptica de negocios, destacan dos realidades críticas:

Tecnología y Retail (El auge de las TPVs): El crecimiento explosivo de TPVs no bancarias (tipo Clip o Mercado Pago) ha democratizado el cobro con tarjeta. Para la PyME y el emprendedor, esto reduce la barrera de entrada, pero exige una gestión financiera más aguda para absorber las comisiones por transacción y no perder margen.

Desigualdad Económica y Mercado: La digitalización no es pareja. Se concentra en 135 municipios que generan el 46% del PIB nacional. Esto crea "dos Méxicos": uno hiperconectado y productivo, y otro rezagado donde el efectivo sigue siendo rey. Las empresas que busquen escalar nacionalmente enfrentarán fricciones operativas en zonas de baja inclusión.

La digitalización ya no es un "plus", es el estándar operativo mínimo. El empresario debe ver la adopción de pagos digitales no como un costo, sino como una llave de acceso al mercado de mayor poder adquisitivo (ese 46% del PIB). Sin embargo, la persistente exclusión financiera (heredada de padres a hijos, según el CEEY) sigue siendo el gran freno de mano para el consumo interno masivo. 

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